lunes, 8 de agosto de 2011

Experiencia personal: Simple liberación

Durante un período de tiempo en mi sitio de Internet ingresé un formulario en donde la persona que necesitase podría completarlo con su consulta. El formulario solo constaba de tres campos: nombre, correo y consulta. El objetivo del nombre era para poder identificar a la persona, el campo del correo electrónico es para saber a qué correo responder la consulta, y por último el campo de donde escribir la consulta. Aquí solo se solicitaban los datos que la persona crea relevante, se aclaraba que no era necesario escribir nombre para hacer referencia a otras personas, como tampoco era necesario escribir fechas de nacimiento.

Una mujer de nombre Miriam fue una de las primeras personas que realizó su consulta mediante ese formulario. Ella simplemente escribió:
"Hay un chico que me gusta y me gustaría saber si voy a tener noticias suyas si yo le gusto y esas cosas... gracias."
Me concentré unos minutos para intentar percibir algo sobre la situación. Primero obtuve sensaciones sobre Miriam. Una persona racional, agradable y por suerte y sobre todas las cosas, una persona de la cual sabía que mi opinión iba a ser escuchada y procesada. Ocurren los casos de preguntas que realizan personas pero que al recibir las respuestas, estas no son procesadas y es como si nunca existieron.

Luego me intenté concentrar en la persona que ella me estaba preguntando. Parecía tener características similares a las de ella. Cuando ya me había hecho una imagen de él, me dediqué a ver la relación, cómo él veía a ella, y qué sentía él por ella. En este caso veía dos sentimientos distintos. Por un lado él sentía mucho respeto por ella, o sea que la veía de un buen modo, con buen ojo. Pero por el otro lado veía que no tenía interés por ella para algo más que una relación de amistad. Esos sentimientos estaban muy claros. La otra parte de la pregunta indicaba sobre si iba a tener noticias de él. La verdad que no veía nada de contacto por el momento, y tampoco veía que él quisiera entrar en contacto con ella. Escribí un correo de unas cuantas líneas explicando lo que yo sentía y tenía presente. En el párrafo que le envíe a Miriam había dos oraciones cortas resaltadas que decían:
"No creo que él de los primero pasos porque no veo que haya interés contigo. O sea, te ve con buenos ojos, pero no siente interés aún."
Quedé conforme con mi respuesta porque a pesar de no tener ningún dato sobre el contexto en el cuál encajaba la pregunta, pues las imágenes que percibía eran muy claras. A veces sucede que me pica cierta curiosidad en saber sobre la persona a la cuál le respondí, como también en qué contexto se desarrolla la pregunta. Pero para averiguar estos datos la videncia ejercida debe ser muy prolongada y con una concentración importante, por lo que requiere un tiempo innegable de utilización. Por lo general no dispongo de la voluntad ni el tiempo necesario para dedicarle a averiguar los contextos de las preguntas, entonces apelé a que la persona me respondiera indicándome algún detalle del tema.

Pocas horas después de que haya enviado mi contestación. Miriam me respondió el correo, a continuación voy a transcribir el correo:
"Muchas gracias por contestar.... la verdad es que yo ya di el primer paso... el es profesor en una academia en la que yo estudiaba y después de muchas miradas le dije de irnos a tomar algo ya que yo me marchaba de la academia el me dijo que le gustaría pero que ese día no podía yo me refería a cualquier día y le di mi email para q me escribiera la verdad es que parecía que quería pero no he recibido "noticias suyas". A eso me refería; y yo no sé pero es que pienso mucho en el me siento como si tuviese 15 años y me gustaría saber que ha pasado. Tengo el presentimiento de que aunque es difícil lo volveré a ver pero no se... a lo mejor son simples ilusiones; por otro lado no quiero volver a verlo porque me daría vergüenza si pudieras decirme algo mas... muchas gracias".
Luego de este correo electrónico le respondí:
"No creo que lo vuelvas a ver si no sigues insistiendo, aunque la verdad veo poco interés en él. Supongo que esto justifica lo que yo veía que te ve con buenos ojos pero no tiene interés."
El correo final de ella fue el siguiente:
"Gracias!!! Supongo que necesitaba q alguien me lo dijera para pasar página.... un saludo y gracias de nuevo".
La conclusión de esta anécdota es que los sentimientos y emociones percibidos en determinado entorno son ajenos a conocer el contexto. Esto quiere decir que no hace falta conocer detalles para hacer videncia de algún tema. Es obvio que conocer detalles ayuda bastante, pero no es necesario. Tal vez en algunos casos conocer detalles del contexto puede introducir ruido al vidente perjudicando la concentración. Por lo que conocer muchos detalles puede ser contraproducente. En mi caso particular me gusta conocer los menos detalles posibles para hacer videncia, a partir de la primer videncia puede que me llegue a interesar conocer algún otro tipo de información sobre el tema.

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