viernes, 29 de julio de 2011

Experiencia personal: Suponer puede ser un error

Al principio de mi videncia necesitaba una foto de la persona para poder hablar sobre ella. También me era de suma utilidad saber la fecha de nacimiento, más que nada el signo del zodíaco para poder crear las referencias. Sin embargo, no me conformaba con eso por lo que quería desarrollar mi videncia sin la necesidad de tener que ver una fotografía. Así que buscando la manera sencilla de poder practicarlo, encontré un foro sobre videncia en internet. En aquel foro las personas dejaban una consulta concreta sobre un tema determinado y vidente de forma honoraria o personas que usan el tarot respondían en la medida en que disponían de tiempo.

Escribí un correo electrónico a la dueña del foro presentándome y explicándole mi situación. Luego del correo coordinamos para hablar por chat. Ella alegó que también era vidente (cosa que yo percibía de forma muy clara que no era cierto) y me realizó una prueba la cuál pasé satisfactoriamente y le probé mi videncia.
Luego de varias consultas y demás, recibo una consulta de una persona de sobrenombre Marco, preguntándome sobre cuando iba a conocer al amor de su vida. También adjunto sus datos personales, pero obviamente, nada de fotos. Así que me tomé mi tiempo para responderle y dar lo mejor de mí.

Yo veía algo muy extraño en Marco, era muy raro, veía como que él no se acercaba a las mujeres, no les hablaba, directamente no se interesaba en mujeres, por lo que decidí explicarle exactamente lo que vi y finalicé diciendo que si quería encontrar una mujer que sea el amor de su vida debería acercarse más a ellas y no dudar tanto de su sexualidad.

Era una respuesta fuerte ante una consulta, a pesar de que yo estaba convencido de lo que había visto, quería ver su respuesta, era algo fuerte para decirle a una persona que no se conocí. Al cabo de un día, recibí un correo electrónico indicando que alguien había escrito en ese hilo del foro, seguramente era Marco. Ingresé a ver la respuesta y decía: “Pues tienes razón, no me acerco a mujeres porque yo soy mujer, y busco un hombre.”.

Me causo mucha risa leer aquella respuesta. Yo leí su nombre de usuario: Marco. Y no me preocupe por identificar si era hombre o mujer, directamente asumí que era hombre. De ahí se desprendió las cosas que yo vi.

La conclusión de esta anécdota es importante. Primero que nada, por lo general uno no recibe información de forma de videncia si no se concentra en el asunto, a no ser que la emoción característica del asunto sea extremadamente fuerte; en ese caso particular si puede aparecer determinada información. Por arte de magia uno no puede recibir información de todo detalle o característica de la persona o de cualquier otro elemento, si no sería una locura estar absorbiendo todo eso de forma involuntaria. Por lo tanto uno cuando realiza videncia es sobre las cosas en las cuales uno se enfoca. Yo no me enfoqué en el sexo de esta persona, porque asumí que era hombre y al decir “amor de mi vida”, asumí que hablaba de una mujer. Entonces la segunda conclusión radica en no asumir detalles, si se posee una duda sobre algún detalle se debe optar por dos salidas, o realizar videncia sobre ese detalle para luego continuar en el tema principal o directamente preguntarle a la persona que se le está realizando videncia.

miércoles, 20 de julio de 2011

Mal concepto de la palabra energía

Como es evidente existen muchas personas que titulan la videncia de diversas formas sin saber realmente lo que es. También varias de estas personas utilizan palabras y conceptos alrededor de estas formas que siguen la ya definición utilizada por mí como "especulación". El resultado de realizar estas acciones es tejer una red de palabras, conceptos y definiciones que educan de mala forma a las personas que no conocen con profundidad el tema. más le gusta" y no "más le convenza". Esto radica en que las personas que no saben lo que es la videncia, consideran esto como un mundo oculto y en muchos casos tabú, entonces se adhieren a la teoría que más les divierta, dejando de lado la realidad en donde rechazan por completo la educación del tema. Energía". En varias oportunidades existen personas, o en otros casos personas videntes, que hacen referencia al estado emocional de algún ser en particular utilizando la expresión de que tiene "mala energía" o "buena energía". Generalmente sucede que si una persona se encuentra en un estado de felicidad indican que en ese momento tiene buena energía. Por el contrario, si una persona está en un estado de mal humor, negativo o inclusive pesimista, se asocia a que esa persona es poseedor de una mala energía. Un hecho curioso es que estas personas con malas definiciones dicen que sienten las energías de las personas, indicando que son una especie de medidor de energías. Me ha ocurrido muchas veces que hablan de una persona como si fuera vidente y al preguntarles eso me responden "no, pero es capaz de medir las energías de las personas".

Esta red que se teje en base a la mala utilización de algunas palabras crea sistema de varias creencias en donde cada persona se adhiere a la que más le gusta. Si prestan atención, escribí la expresión: "

Un ejemplo de la mala utilización de términos de la lengua española es el uso de la palabra "

Voy a intentar bajar un poco esa definición a algo más racional y lógico. La mente humana tiene varias capacidades, una de ellas es la videncia. Hay otras capacidades más, de las cuales no entraré en detalle ahora. Pero podemos indicar que en grados menores de la videncia, existe la percepción. Esto es que la persona que tenga percepción (llamada en varios casos percepción extrasensorial) puede indicar una esencia en determinado momento de la persona. Quiere decir que si una persona se encuentra en un estado de mal humor, otra persona que la podemos catalogar como perceptiva, es capaz de sentirlo. No es capaz de describir específicamente sus emociones ni sentimientos, tampoco es capaz de describir las causas de su estado emocional, sin embargo es capaz de percibir si algo no anda bien o si algo sí anda bien.

En este caso particular, como he escrito anteriormente, algunas personas denominan energía a esta percepción. Sin embargo esto no es más que percepción extrasensorial. No existe el hecho de que personas sientan energías, energías de las personas, de sitios, lugares, etcétera. Simplemente el hecho radica en que personas pueden percibir un poco el estado emocional de algunos, como también la esencia de alguien. De aquí se desprende el hecho de decir si una persona tiene una buena energía o mala energía. No existe tal término y se mal utiliza.

Ocurren casos de que uno ingresa a una sala en donde encuentra personas hablando en un tono fuerte, o discutiendo. En ese caso afirman "aquí hay mala energía", esta afirmación es incorrecta, eso no es más que una percepción del mal humor o pesimismo de las personas que se encuentran en la sala.

¿Capaz de sentir las energías de las personas? No, es percepción en nombre de la capacidad del cerebro humano en sentir estados emocionales de una persona. Vuelvo a reiterar el afán de ciertos grupos de seres humanos por colocar a la videncia y demás temas paranormales en un escalón espiritual, filosófico o de energías. Pues estas connotaciones no educan y desfiguran lo que realmente es. Hablan de la capacidad de medir energías de algunas personas como si fueran una especie de dioses o seres poderosos. Pero no es más que una simple percepción, que si todos nos colocamos en una situación crítica de algunos aspectos lo podemos hacer.

Podríamos indicar que la videncia está en un escalón más superior al de la percepción, ¿la videncia es la percepción más desarrollada? La respuesta esta pregunta es No, pero no entraré en debate aquí sobre esto. Simplemente la percepción está en un escalón por debajo.

Otro ejemplo muy normal es ingresar a una sala en donde todos están riendo y hablando de forma simpática. No es novedad que en estos casos algunos indiquen que perciben energía positiva. No es más que sentir la felicidad de las personas que se encuentran allí, el buen humor. Como también escuchar afirmaciones de alguien que comenta haber conocido a una persona que tenía una muy buena energía. Reitero lo mismo, no es que tenga buena energía, sino que tal vez se pueda percibir la simpatía, optimismo y tranquilidad de esta personas para con cualquier hecho o tema traído a colación.

Sentir el estado de ánimo de alguien en particular no es poder captar su energía, si no es percibir su emoción. Y este hecho es algo normal en cualquier ser crítico y analítico, es algo mucho más sencillo de aplicar y realizar que la videncia misma. Si se nombra el término energía como sinónimo de lo que es en realidad la percepción per se, entonces está bien la utilización, por el contrario, si se utiliza la palabra energía de forma distinta a lo que es la percepción, estas personas están equivocadas y poseen un sistema de creencias y conocimiento erróneo.

sábado, 16 de julio de 2011

Carta a un escéptico

Estimado escéptico,

Antes de comenzar a rezongarlo por ser escéptico, quiero pedirle disculpas por varios motivos. Entiendo perfectamente su postura de escéptico en referencia a los llamados temas paranormales. En este caso vamos a centrarnos en el tema paranormal de la videncia. Yo también estaría en esa postura si fuera usted, porque solicitaría que me justifiquen de forma racional ciertos aspectos y me responden con explicaciones que no mantienen un hilo racional ni lógico. En este caso en particular usted solicita que una persona que dice ser vidente justifique su videncia, y lo que recibe es una simple respuesta de: “es un don”. Para lo que usted se siente frustrado porque siente una salida muy simple, poco realista y poco racional de la persona vidente para no tener que responderse a sí mismo cómo es que la videncia puede ser un hecho real.

Entiendo su forma de pensar, usted le gustaría seguir indagando para saber las respuestas que las personas videntes tienen sobre su “don”. Pero sin embargo, para tales preguntas usted siempre recibe las mismas respuestas irracionales y con justificaciones que causan más y más preguntas. Es entendible que sienta una sed insaciable de conocimiento que parece no tener punto final. No encuentra ninguna explicación que le pudiera convencer, por lo que se propone adoptar la idea de que la videncia en realidad no exista. Por un lado le gustaría pensar lo contrario, pero siente que las propias personas llamadas por videntes colaboran para que usted rechace lo que es la videncia. Es de sentido común deducir que lo que usted simplemente busca es una explicación racional, entendible y con justificaciones que sean fuertes. Pero usted no recibe esto, lo que usted recibe es una bolsa de conceptos y definiciones entre mezcladas que corresponden aspectos religiosos, metafísicos, filosóficos y más; que no limitan la cantidad de preguntas posibles, sino que recibe respuestas que aumenta la cantidad de preguntas para seguir indagando en el tema.

Sin embargo, usted insiste en que solo quiere una razón concreta, racional o una prueba específica, y le dicen que no es tan fácil. Le indican cosas personales suyas para lo cual usted responde a que la persona vidente ha fallado. Por lo que se vuelve más escéptico y cerrado aún. Créame estimado escéptico que lo entiendo perfectamente. Es totalmente entendible que se sienta así puesto que bajo una pregunta tan simple reciba respuestas tan ilógicas y subjetivas.
Ahora toca el turno de rezongarlo. Es entendible su postura, sin embargo usted está en una posición demasiado radical y totaliza al tema, esto es, opinar que la videncia no exista debido a que nunca nadie se lo ha podido demostrar de la forma en que usted lo desee. No todas las personas son iguales, por ende no todos los videntes somos iguales. De tantas malas respuestas que ha recibido se ha vuelto agresivo a la hora de hablar del tema. Rechaza ciegamente cualquier posible justificación, casi que esperando a que la persona no pueda convencerlo. Hasta ha llegado al punto de escuchar a un vidente hablar verdades sobre usted, y por el simple hecho de enojo porque ha dicho atributos correctos de usted, los ha negado, y esa negación ha sido agresiva.

Que no haya existido justificación que cumpla con sus requerimientos no quiere decir que la videncia no sea real. Que la videncia, en muchas ocasiones, se haya colocado en un ambiente puramente comercial, no quiere decir que sea una estafa, o que sea falsa. ¿Acaso usted se ha puesto a pensar que tal vez si muchas personas hablan del tema entonces exista y que el problema sea que no saben explicar de dónde viene?

No sea tan cerrado. Si le interesa el tema no vaya a los videntes buscando que se lo justifiquen o pidiendo que le demuestre videncia en base a lo que usted cree que es la videncia. Con la estupidez de “un vidente debe saberlo todo” se está colocando en un papel de escéptico sin ganas de aprender. Debe cambiar la mente a ser objetivo. Yo lo apoyo desde el lado en que debe rechazar toda explicación que no mantiene una lógica. Pero ¿por qué rechazar radicalmente la existencia de la videncia?, porque usted no lo puede sentir ni ver, no me parece un acto justo. Uno no puede andar rechazando con una justificación tan inmadura. En este caso usted se está comportando de forma ilógica e irracional.
Insisto en que si le interesa el tema usted debería intentar estudiar a su forma para buscar explicaciones. Es factible que no tenga mucho apoyo de la comunidad, pero si personas ilógicas para usted o con justificaciones ilógicas poseen la videncia, ¿por qué usted no la puede poseer? O ¿Por qué usted no puede estudiarla? Pero por más que no reciba una respuesta convincente por parte de algún ser vidente no le da derecho a descalificar a las personas como estafadoras o descalificar el tema en sí. Es imposible que usted resulte convencido con una mentalidad tan agresiva y cerrada. Debe relajarse un poco. Siendo usted una persona tan racional, debería saber que todos los humanos somos distintos, no todos los videntes son estafadores. Bueno, también está el caso de falsos videntes. Es obvio que es un tema que se presta para mucha estafa y que personas que no son videntes dicen serlo, pero vuelvo a repetir, eso no significa que la videncia no exista. Le pido por favor que separe los temas, reflexione e intente realizar experiencias o experimentos en base a lo que algunos videntes le explican cómo funciona o como siente las cosas. Pero evite colocarse en un modo de escéptico irracional. Primero intente educarse usted mismo, en vez de buscar respuestas en personas que ya sabe que cosas le van a decir. No totalice sobre el tema en base a explicaciones que no le satisfagan. Si usted es una persona racional y lógica, compórtese como tal.

Saludos Atte.
Sawadee

jueves, 14 de julio de 2011

Relación entre la videncia y el tarot

Una tendencia popular es asociar la videncia con el tarot. Es algo que no escapa de relación ni de asociación. Son temas que pueden considerarse en conjunto, sin embargo son conceptos totalmente distintos. Es necesario separar ambas cosas para que se puedan entender correctamente. La esencia de cada tema es muy distinta entre sí, sin embargo el objetivo de uso puede converger en un mismo punto. Por ejemplo, la videncia (como la hemos definido) es una capacidad del cerebro humano. Es considerada en cierta manera polémica, debido al poco conocimiento declarado público sobre el tema. A pesar de esto, la videncia es una capacidad, escapará de la razón de un número muy extenso de personas, pero por ello no deja de ser algo real y una capacidad del cerebro. Es de vital importancia profesionalizar el concepto de videncia para considerarlo en una forma seria.

Por el otro lado, el tarot (o tirada de cartas) es una actividad realizada por el ser humano con diversos objetivos y de diversas formas. En este caso y separando estos conceptos se puede declarar indiscutiblemente que el tarot no es una capacidad del cerebro humano, sino que es conocimiento para quienes saben realizarlo. Es un medio para obtener un fin. Esto quiere decir que una persona realiza una tirada de cartas con una meta en particular, por lo general responder algunas preguntas que ciertas personas solicitan.
Ser vidente es un estado muy diferente al de tirar cartas. El problema radica en que a nivel mundial la videncia se asocia directamente con el tarot. Por la situación actual, el tarot es visto desde un punto de vista excesivamente comercial, un negocio. En muchos casos un negocio titulado como falso por lo tanto una estafa. Por ende, como se asocia a la videncia un tema que viene de la mano del tarot, por propiedad transitiva se asocia a la videncia como estafa, o sea, un tema negativo y una mentira popular.
No me resulta raro este tipo de reacciones por la mayoría de las personas que no conocen del tema, inclusive las propias personas videntes no están familiarizadas con la separación formal de estos conceptos. Por un tema educativo, el lector debe realizar estas separaciones para no prejuzgar. Una persona que posee la capacidad de la videncia desarrollada no tiene porque gustarle el tarot, y no tiene porque realizar la actividad de tirar cartas. Siguiendo el mismo razonamiento, una persona que tira las cartas no tiene porque ser vidente. Es de suma utilidad que una persona que tire las cartas sea vidente, pues las cartas pueden ser de gran ayuda para brindar información sobre cierto tema.

Que exista una infinidad de personas que se dediquen a hacer comercial la capacidad de la videncia o a ser comercial la tirada de cartas, no significa que el tema en sí sea una mentira. Lamentablemente debido a lo que mencioné anteriormente, hay personas que mal utilizan estos temas para realizar estafas. Pero estas acciones no deben ser utilizadas a la hora de hablar del tema.

Para ilustrar un poco lo que busco trasmitir aquí, me resulta de mucha utilidad traer un ejemplo popularmente conocido a colación. La religión por definición es buena, es perfecta. Sin embargo, existen grupos humanos categorizados como radicales que realizan actos en atentados a la humanidad en nombre de la religión. Esto no significa que la religión sea mala, y tampoco significa que la religión que este tipo de personas practican sea mala, sino que el error y la maldad viene dada por el humano y no por la religión en sí. En el caso de la videncia y el tarot ocurre lo mismo. El tarot no es más que una actividad de tirar cartas e intentar describir situaciones en concreto. Y la videncia es una capacidad del ser humano. Estas dos cosas no son malas ni negativas, los propios humanos en varios casos las utilizan con fines que no se perciben de buena forma.
No quiero entrar en detalles de cómo es que se justifica el tarot o si realmente funciona o como es que funciona. Para este caso vamos a dejarlo con la definición primaria sobre lo que realmente es “una tirada de cartas”. La videncia es algo real, es una capacidad. Totalmente ajeno en definición al tarot. Es obvio que ambas cosas se pueden utilizar con el mismo objetivo, pero a pesar de eso, son cosas totalmente distintas. Con esto no quiero decir que el tarot no funcione ni tampoco quiero indicar que el tarot sea una mentira, sino que mi énfasis está apuntado a realizar la separación de los conceptos.

Las propias personas que tiran cartas y la mayoría de los videntes se preocupan por encasillar a la videncia en el mismo sitio que el tarot. De igual forma sucede con la videncia y los temas espirituales. De aquí radica la poca creencia, y la gran polémica situada en entorno a estos temas. No es algo discutible que los temas espirituales, esotéricos y metafísicos son temas de personas cuyas mentes desean pensar más allá de los aspectos terrenales. Como no se declara conocer exactamente lo que es la videncia, el conocimiento popular sitúa a esta capacidad en el mismo sitio que los temas que indiqué anteriormente. Pues la videncia no es un tema que se puede decir más allá de los aspectos terrenales. Es algo que está ahí, pero que no todos tienen la capacidad de verlo por el simple hecho de que necesitan varias e irrefutables justificaciones. Como es algo que no se puede justificar a nivel científico, se considera no terrenal. Pero lo contrario es que es terrenal y debe ser visto como tal, dejando de lado la parte filosófica y espiritual de mentes que buscan aplicar algunos conceptos a temas no terrenales.

Reitero nuevamente que si se separa el tarot de la videncia y se intenta profesionalizar los conceptos y limitaciones de la videncia, dejando de lado y sin tomar en cuenta algunas personas que se encargan de ensuciar estos temas estafando y jugando, es cuando realmente podrán entender lo que esto realmente es y significa.

martes, 12 de julio de 2011

Anécdota de envidia

Publiqué un libro llamado “Realidades de la videncia” en donde demuestra cómo es el funcionamiento y cuáles son sus capacidades reales. Estas demostraciones se basan en experimentos y pruebas realizadas y guiadas por mí, con el fin de obtener conclusiones que colaboren tanto a mí como al resto de los lectores cual es la realidad de la videncia. En dicho libro hay una sección que habla sobre las causas de rechazo de la videncia. Habla del porqué las personas rechazan esta capacidad. Una de las razones que explica claramente es el factor de envidia que los humanos poseemos. El sentimiento malo y poco constructivo de la envidia genera irracionalidad e ilógica en las personas que la padezcan.

Me encontraba en una sala de chat con el objetivo de poder obtener alguna experiencia que me pudiera permitir escribir algún material para poder informar. Quería ver si podía lograr enriquecer mis experiencias. En dicha sala había varias personas, creo recordar un total de cuatro. Al inicio comenzó a hablarme una de sobrenombre KarinaSol indicándome que no creía mucho en la videncia y demás opiniones personales. Mi intención no era demostrarle nada pero cómo su personalidad era tan evidente para mí, y no necesitaba mucho esfuerzo para poder saber cómo era, entonces comencé a describirla intentando dar el mayor de los detalles posibles. Al cabo de varios minutos Karina confesó estar muy sorprendida. Confesó que la totalidad de las oraciones que había dicho sobre ella eran ciertas sin ningún error. Por lo tanto continué con preguntarle si a partir de ese momento se podía decir que creía en la videncia. A tal pregunta, ella respondió que aún no. En otro momento esa respuesta me hubiera causado mucho asombro, pero actualmente ya he visto demasiado, y nada me sorprende como antes. Una de las personas de la sala intervino preguntándole que cómo era posible que no creyera en la existencia de la videncia si se lo habían demostrado tan contundentemente. Mi respuesta fue que no todas las personas son capaces de ser racionales, y que sus procesos internos no lo son. Es algo que siempre me molestó mucho, porque pruebo la existencia de la videncia, pero parece que no les alcanza, es algo que no se sabe qué espera la gente para poder decir que si creen.

Luego era el turno de otra persona de sobrenombre paz. Enseguida que dijo “hola” en la sala, me di cuenta que era una persona problemática. No me importó porque pensé que a pesar de eso podría ser una experiencia interesante. Le pedí a esa persona que me dijera cuál era su pregunta. Me preguntó sobre cuando iba a conocer al amor de su vida. Esa pregunta siempre me molestó, nunca le vi un sentido a que las personas pregunten eso, en otro momento publicaré algo al respecto. Pero para este caso hice una excepción y le respondí que veía que ella no se sentía sola y que tenía cosas que resolver antes de pensar en una respuesta a la pregunta que me realizó. Ella me confesó que hacía ya tiempo que estaba sola y que había una persona que le gustaba, a lo cual yo insistí en que su cabeza estaba en otra situación ajena a lo que me estaba preguntando, y había cosas que no la tenían del todo bien y no le iba a favorecer estar pensando en otras cosas. Luego de explicarle durante unos minutos que por más que existan cosas de las cuales ella no quisiera pensar, éstas no necesariamente escaparan de sus pensamientos y sentimientos. Las personas que estaban leyendo en la sala intervinieron opinando de que notaban que yo tenía razón. Paz pareció enfadarse y expresó qué hacía 10 meses se había separado de su esposo después de 13 años de matrimonio y que se encontraba en perfecto estado emocional, pues aclaró que su esposo hacía unos pocos meses la había llamado y ella no había atendido. Al expresar esas palabras provocaron risas irónicas por todos los participantes de la sala al indicar que efectivamente yo tenía razón. Pues paz dijo que ella también era vidente y que sentía que yo no lo era. Entonces le pregunté porque si ella era vidente estaba realizando una consulta a otro. Me respondió que ningún vidente puede verse a sí mismo. Le respondí que eso no era cierto. Los videntes objetivos que asumen sus propias características pueden verse perfectamente a sí mismos. Evidentemente al decir lo que veía toqué algún nervio que la enfureció. Luego de que ella me dijo que veía que yo no era vidente, fue cuando sentí su envidia. Pues claro, había dado con la tecla de su problema, y fue algo muy evidente, y le provocó reaccionar así. Por los siguientes minutos empezó a decirme que ella era mejor vidente y sentía mi mala energía.
Mi poca paciencia característica provocó una reacción interesante.

Decidí por ingresar con otro sobrenombre en la sala para solicitarle una consulta. A los pocos segundos le hablé en privado con otro sobrenombre preguntándole si era vidente. Ella respondió afirmativamente, por lo que le dije si me podía responder una pregunta en concreto. Me solicitó mi nombre completo, fecha de nacimiento y pregunta concreta. Le pregunté sobre para que necesitaba eso, y me dijo que todos los videntes necesitan esa información para hacer videncia. Creo que estaba claro que había algo mal en ella, pues yo jamás pregunto fecha de nacimiento ni nombre completo porque no lo veo necesario. Pero bueno, decidí simplemente hacerle notar que para mí no era necesario preguntar eso para hacer videncia, pero decidí seguir adelante. Le dije cualquier nombre y cualquier fecha de nacimiento. Luego le pregunté si yo era vidente, pues notaba algo de eso y quería saber si era real. Me respondió que no, que tenía una intuición muy desarrollada, pero que no era vidente. Pues que tal vez más adelante podría desarrollar una videncia muy buena pero que me faltaba confianza y dudaba mucho. Su respuesta me causó un poco de gracia, pero decidí continuar. Le solicité que compare mi videncia con la otra persona de la sala que era vidente, o sea yo con mi sobrenombre original. Una pregunta muy interesante de saber la respuesta, pues yo le estaba preguntando sobre que me compare a mí conmigo mismo, solo que ella pensaba que eran dos personas distintas. Si fuera una buena vidente debería poder ver exactamente las mismas características. No necesariamente en pocos segundos darse cuenta que éramos la misma persona, pero sí ver que las características y forma de ser era la misma. Por lo tanto tendría que haber descrito exactamente lo mismo, tal vez no con las mismas palabras. Comenzó a hablar sobre mi haciendo referencia sobre mi sobrenombre original, indicó que mi videncia no era buena (una de las razones fue porqué indiqué que un vidente puede verse a sí mismo), era una persona muy egocéntrica y no me gustaba ayudar a los demás. Cuando finalizó su relato le solicité que me describa a mí (con mi sobrenombre falso). Su descripción fue radicalmente distinta. Dijo que era una persona más humana, que me gustaba ayudar y que mi videncia era muy superior. Dicha respuesta me causó mucha gracia.

De aquí se pueden sacar varias conclusiones. Cualquier persona que haya presenciado la situación la podría sacar y más yo por la videncia que tengo. Ella me hizo una pregunta esperando una respuesta que se oriente a determinado aspecto; pues yo le respondí algo totalmente distinto a lo que me había preguntado porque la respuesta a esa pregunta no era lo que le iba a favorecer. Pues no existía una respuesta concreta a lo que me estaba preguntando si antes no solucionaba internamente su situación actual. Por cierto que estaba en un estado de negación total frente a lo que le estaba ocurriendo. Sumado a este acontecimiento, estaban las demás personas en la sala que afirmaron notar que yo tenía razón. Luego, cuando me presenté con otro sobrenombre y ella para hacerme videncia tuvo que hacerme preguntas sobre mi nombre y fecha de nacimiento, se dio cuenta de que su videncia no era tan buena. Producto de su estado emocional y su envidia fue su reacción poco racional. El no recibir la respuesta que le sirvió la enfureció. Y al sentir que existía una persona que poseía una videncia más fuerte, mejor, y más desarrollada terminó con desbordarla e insultar y descalificar a una persona a escondidas.

Esto ocurre muy frecuente. Primero si le dices a una persona algo que no es exactamente lo que está buscando se enfurece. Pero más específicamente el ser vidente genera una envidia muy particular en las personas. Esta envidia no necesariamente es se genera solo con personas no videntes. También existe la envidia entre videntes como pudieron apreciar en este caso. Peor aún es este caso, porque este sentimiento negativo no construye y no nos permite avanzar. Si entre los videntes nos tenemos envidia ¿Cómo podemos esperar que la videncia genere confianza y no sea rechazada? Si los videntes tienen estas reacciones frente a las personas, negando situaciones evidentes ¿Cómo fomentar la realidad de la videncia?

domingo, 10 de julio de 2011

Fernando L. Frias Sanchez

Durante unas horas semanales dedico tiempo a buscar artículos o información sobre videncia para instruirme un poco más sobre cómo las personas ven este mundo. Navegando por Internet encontré un artículo que parecía interesante del Sr. Fernando L. Frias Sanchez en su blog. En ese artículo comentaba sobre un posible debate que pudo acontecer con una “famosa” vidente en televisión. Parece ser que dicha vidente nunca se presentó. Por este motivo el señor que escribió el artículo se jactó de poseer la única verdad sobre la videncia. Indicó de forma tajante:
“Por si esto fuese poco, el tema era la videncia y adivinación, una creencia tan disparatada que resulta especialmente complicado intentar tratarla con un poco de racionalidad”.
Como se podrán imaginar, cuando leí ese comentario me hirvió la sangre. Este señor se jactaba de decir que la videncia era una creencia disparatada.

En muchas ocasiones señalo como el escepticismo contamina el tema. En vez de intentar demostrar inclinándose hacia el lado de la creencia, buscan negar inclinándose hacia el lado del escepticismo. Como le mencioné en un comentario en su propio blog, la videncia es comprobable. Lo malo fue que nunca se cruzó con alguien que realmente sepa del tema. Si una persona me indica que ve espíritus, no existe forma de probarla, todo se remite a la fe. En cambio la videncia se puede probar. La he probado una infinidad de veces. A lo largo del tiempo se me han acercado muchas personas solicitando describir situaciones de personas, o directamente que describa a una persona particular. La existencia de un sinfín de combinaciones posibles de adjetivos para describir a una persona produce imposibilidad en atinar casualmente la descripción. Existen tantas combinaciones posibles para describir a una persona sin tener ni siquiera el nombre, que resulta increíble poder hacerlo. Pues esa capacidad de videncia es real y comprobable.
El principal problema es que las personas no lo quieren creer. Estas razones se limitan al egocentrismo, egoísmo, ego, etc. Sin embargo es real y existe.

A nuestro amigo Fernando, le indiqué en su blog que yo no tenía problema para debatir con él. A lo cual él me respondió de forma irónica. Pues no esperaba menos. Es coherente y esperable la reacción de él ante un simple mensaje en su blog de una persona indicando ser vidente, la cual él desconocía totalmente. Se me ocurrió otra alternativa. Solicitarle los nombres de sólo 5 personas de las cuales el conociera muy bien, para yo realizarle un perfil con sus características personales y características íntimas con el objetivo de demostrarle la videncia. Resulta muy tentador por ambas partes. Pues el hecho de que sean 5 personas elimina toda justificación de casualidad, y el hecho de que sea solo con el nombre sin solicitar fecha de nacimiento como ninguna otra información adicional, indicaría la existencia de la videncia. Fácil de acceder y fácil de demostrar. A pesar de esto, de aquí se desprende otro problema. ¿Cómo sé yo que cuándo describa a las personas que él me indica, me dirá realmente que estoy en lo cierto y no me inventará que me he equivocado por el simple hecho de no asumir que la videncia existe? Pues es un riesgo que quiero correr. Apelo a su buena voluntad, objetividad y honestidad.
Pero, esto no es todo. Para que esto se pueda realizar es necesario que él acepte. Tarea no menor. Hace un par de semanas que estoy esperando su respuesta y el señor no responde. ¿Por qué no responderá? ¿Tendrá miedo? ¿O sabrá que metió la pata? Pues si los denominados escépticos no son objetivos a la hora de equivocarse, como tampoco honestos para reconocerlos, entonces se puede concluir que no son buenas personas, como también se podría concluir que no quieren estudiar el tema y negarse a avanzar e investigar.
Estas acciones se deben considerar. Deben ser tomadas en cuenta. No es posible que una persona diga que la videncia es una creencia disparatada, cuando existe un vidente que solo solicita 5 nombres de personas para comprobar la veracidad de esta capacidad. Lo peor es que esta persona sale en la televisión y radio hablando del tema. Pues claro, eligió a una oponente que se sabía de antemano que era una farsante. Uno es bueno hasta que vence a un buen oponente. Yo estoy ofreciendo que me venza, pero para ello necesito que primero acepte mi reto. Siempre apelo a la honestidad de las personas para que eduquen bien al resto. Como siempre digo “calla y aprende en vez de opinar”. Especuladores existen en todos lados. Pues los escépticos de la videncia no son más que especuladores del porqué la videncia no puede existir. ¿Acaso piensan del porqué la videncia no puede no existir?

Les dejo el blog del señor escéptico para que ustedes mismos lean y evalúen que simple es hacer tragarle las palabras a una persona que no sabe lo que dice: http://yamato1.blogspot.com/2009/03/la-vidente.html