martes, 12 de julio de 2011

Anécdota de envidia

Publiqué un libro llamado “Realidades de la videncia” en donde demuestra cómo es el funcionamiento y cuáles son sus capacidades reales. Estas demostraciones se basan en experimentos y pruebas realizadas y guiadas por mí, con el fin de obtener conclusiones que colaboren tanto a mí como al resto de los lectores cual es la realidad de la videncia. En dicho libro hay una sección que habla sobre las causas de rechazo de la videncia. Habla del porqué las personas rechazan esta capacidad. Una de las razones que explica claramente es el factor de envidia que los humanos poseemos. El sentimiento malo y poco constructivo de la envidia genera irracionalidad e ilógica en las personas que la padezcan.

Me encontraba en una sala de chat con el objetivo de poder obtener alguna experiencia que me pudiera permitir escribir algún material para poder informar. Quería ver si podía lograr enriquecer mis experiencias. En dicha sala había varias personas, creo recordar un total de cuatro. Al inicio comenzó a hablarme una de sobrenombre KarinaSol indicándome que no creía mucho en la videncia y demás opiniones personales. Mi intención no era demostrarle nada pero cómo su personalidad era tan evidente para mí, y no necesitaba mucho esfuerzo para poder saber cómo era, entonces comencé a describirla intentando dar el mayor de los detalles posibles. Al cabo de varios minutos Karina confesó estar muy sorprendida. Confesó que la totalidad de las oraciones que había dicho sobre ella eran ciertas sin ningún error. Por lo tanto continué con preguntarle si a partir de ese momento se podía decir que creía en la videncia. A tal pregunta, ella respondió que aún no. En otro momento esa respuesta me hubiera causado mucho asombro, pero actualmente ya he visto demasiado, y nada me sorprende como antes. Una de las personas de la sala intervino preguntándole que cómo era posible que no creyera en la existencia de la videncia si se lo habían demostrado tan contundentemente. Mi respuesta fue que no todas las personas son capaces de ser racionales, y que sus procesos internos no lo son. Es algo que siempre me molestó mucho, porque pruebo la existencia de la videncia, pero parece que no les alcanza, es algo que no se sabe qué espera la gente para poder decir que si creen.

Luego era el turno de otra persona de sobrenombre paz. Enseguida que dijo “hola” en la sala, me di cuenta que era una persona problemática. No me importó porque pensé que a pesar de eso podría ser una experiencia interesante. Le pedí a esa persona que me dijera cuál era su pregunta. Me preguntó sobre cuando iba a conocer al amor de su vida. Esa pregunta siempre me molestó, nunca le vi un sentido a que las personas pregunten eso, en otro momento publicaré algo al respecto. Pero para este caso hice una excepción y le respondí que veía que ella no se sentía sola y que tenía cosas que resolver antes de pensar en una respuesta a la pregunta que me realizó. Ella me confesó que hacía ya tiempo que estaba sola y que había una persona que le gustaba, a lo cual yo insistí en que su cabeza estaba en otra situación ajena a lo que me estaba preguntando, y había cosas que no la tenían del todo bien y no le iba a favorecer estar pensando en otras cosas. Luego de explicarle durante unos minutos que por más que existan cosas de las cuales ella no quisiera pensar, éstas no necesariamente escaparan de sus pensamientos y sentimientos. Las personas que estaban leyendo en la sala intervinieron opinando de que notaban que yo tenía razón. Paz pareció enfadarse y expresó qué hacía 10 meses se había separado de su esposo después de 13 años de matrimonio y que se encontraba en perfecto estado emocional, pues aclaró que su esposo hacía unos pocos meses la había llamado y ella no había atendido. Al expresar esas palabras provocaron risas irónicas por todos los participantes de la sala al indicar que efectivamente yo tenía razón. Pues paz dijo que ella también era vidente y que sentía que yo no lo era. Entonces le pregunté porque si ella era vidente estaba realizando una consulta a otro. Me respondió que ningún vidente puede verse a sí mismo. Le respondí que eso no era cierto. Los videntes objetivos que asumen sus propias características pueden verse perfectamente a sí mismos. Evidentemente al decir lo que veía toqué algún nervio que la enfureció. Luego de que ella me dijo que veía que yo no era vidente, fue cuando sentí su envidia. Pues claro, había dado con la tecla de su problema, y fue algo muy evidente, y le provocó reaccionar así. Por los siguientes minutos empezó a decirme que ella era mejor vidente y sentía mi mala energía.
Mi poca paciencia característica provocó una reacción interesante.

Decidí por ingresar con otro sobrenombre en la sala para solicitarle una consulta. A los pocos segundos le hablé en privado con otro sobrenombre preguntándole si era vidente. Ella respondió afirmativamente, por lo que le dije si me podía responder una pregunta en concreto. Me solicitó mi nombre completo, fecha de nacimiento y pregunta concreta. Le pregunté sobre para que necesitaba eso, y me dijo que todos los videntes necesitan esa información para hacer videncia. Creo que estaba claro que había algo mal en ella, pues yo jamás pregunto fecha de nacimiento ni nombre completo porque no lo veo necesario. Pero bueno, decidí simplemente hacerle notar que para mí no era necesario preguntar eso para hacer videncia, pero decidí seguir adelante. Le dije cualquier nombre y cualquier fecha de nacimiento. Luego le pregunté si yo era vidente, pues notaba algo de eso y quería saber si era real. Me respondió que no, que tenía una intuición muy desarrollada, pero que no era vidente. Pues que tal vez más adelante podría desarrollar una videncia muy buena pero que me faltaba confianza y dudaba mucho. Su respuesta me causó un poco de gracia, pero decidí continuar. Le solicité que compare mi videncia con la otra persona de la sala que era vidente, o sea yo con mi sobrenombre original. Una pregunta muy interesante de saber la respuesta, pues yo le estaba preguntando sobre que me compare a mí conmigo mismo, solo que ella pensaba que eran dos personas distintas. Si fuera una buena vidente debería poder ver exactamente las mismas características. No necesariamente en pocos segundos darse cuenta que éramos la misma persona, pero sí ver que las características y forma de ser era la misma. Por lo tanto tendría que haber descrito exactamente lo mismo, tal vez no con las mismas palabras. Comenzó a hablar sobre mi haciendo referencia sobre mi sobrenombre original, indicó que mi videncia no era buena (una de las razones fue porqué indiqué que un vidente puede verse a sí mismo), era una persona muy egocéntrica y no me gustaba ayudar a los demás. Cuando finalizó su relato le solicité que me describa a mí (con mi sobrenombre falso). Su descripción fue radicalmente distinta. Dijo que era una persona más humana, que me gustaba ayudar y que mi videncia era muy superior. Dicha respuesta me causó mucha gracia.

De aquí se pueden sacar varias conclusiones. Cualquier persona que haya presenciado la situación la podría sacar y más yo por la videncia que tengo. Ella me hizo una pregunta esperando una respuesta que se oriente a determinado aspecto; pues yo le respondí algo totalmente distinto a lo que me había preguntado porque la respuesta a esa pregunta no era lo que le iba a favorecer. Pues no existía una respuesta concreta a lo que me estaba preguntando si antes no solucionaba internamente su situación actual. Por cierto que estaba en un estado de negación total frente a lo que le estaba ocurriendo. Sumado a este acontecimiento, estaban las demás personas en la sala que afirmaron notar que yo tenía razón. Luego, cuando me presenté con otro sobrenombre y ella para hacerme videncia tuvo que hacerme preguntas sobre mi nombre y fecha de nacimiento, se dio cuenta de que su videncia no era tan buena. Producto de su estado emocional y su envidia fue su reacción poco racional. El no recibir la respuesta que le sirvió la enfureció. Y al sentir que existía una persona que poseía una videncia más fuerte, mejor, y más desarrollada terminó con desbordarla e insultar y descalificar a una persona a escondidas.

Esto ocurre muy frecuente. Primero si le dices a una persona algo que no es exactamente lo que está buscando se enfurece. Pero más específicamente el ser vidente genera una envidia muy particular en las personas. Esta envidia no necesariamente es se genera solo con personas no videntes. También existe la envidia entre videntes como pudieron apreciar en este caso. Peor aún es este caso, porque este sentimiento negativo no construye y no nos permite avanzar. Si entre los videntes nos tenemos envidia ¿Cómo podemos esperar que la videncia genere confianza y no sea rechazada? Si los videntes tienen estas reacciones frente a las personas, negando situaciones evidentes ¿Cómo fomentar la realidad de la videncia?

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