jueves, 4 de agosto de 2011

Experencia personal: Hermana de Abril

Una persona que conocí en los chat hace mucho tiempo e hicimos una buena amistad, me realizó una pregunta personal. Nunca antes me había realizado alguna consulta, solo algunas veces le he señalado características personales de ella por el simple hecho de diversión. A Abril le tenía mucha simpatía y aprecio por lo que decidí prestarle especial atención y dedicación a su consulta. Me gobernaba una voluntad muy humana por querer ayudarla. La consulta fue realizada por el formulario que estaba publicado en mi sitio en Internet.
La consulta que ella escribió fue la siguiente:
"mi hermana tiene problemas de inestabilidad, ahora está ingresada, quiso suicidarse, más bien llamo la atención, mi pregunta es si mejorara y si volverá a ser la que era antes tiene 37 años, gracias anticipadas"
Al leer su consulta me sentí bastante triste. Por suerte enseguida que la leí, Abril se conectó al canal de chat en donde yo permanecía con frecuencia. A los pocos minutos de conversar con ella intenté hacer videncia en su hermana. Las imágenes fueron muy claras. No dudé en decirle que su hermana no estaba loca, a lo cual ella afirmó que efectivamente no lo estaba. Luego continué y le comenté que veía a su hermana con una alteración en la personalidad. Ella asombrada me confesó que era exactamente eso lo que tenía; pues el psiquiatra al cuál estaban consultando les había comentado que el problema de la hermana de Abril era un trastorno en la personalidad (sinónimo en palabras a lo que yo había dicho).

Tanto para Abril como para mí inclusive, fue algo que nos llamó la atención. Emitir un diagnóstico clínico en pocos segundos. Uno de los aspectos fundamentales que colaboró para que yo pudiera dar exactamente en el blanco, fueron los sentimientos de amistad que nos involucraban. Mi interés de poder saber que era lo que ocurría era tan grande que en pocos minutos pude realizar un diagnóstico que tal vez a un psiquiatra le llevó más de unas sesiones con la paciente.

Horas después decidí por responderle formalmente el correo electrónico a su consulta para explicarle exactamente todo lo que yo podía ver y percibir. Había elementos alentadores y otros elementos que no tanto. Intenté ser lo más honesto y realista posible. No me gusta dar diagnósticos u opiniones alentadores si realmente no los veo.

Al día siguiente me encuentro con Abril en la sala de chat. No dudé en preguntarle que le había parecido mi correo electrónico. Primero ella me agradeció el correo y luego comentó la opinión de los médicos. Las personas que atendieron a su hermana dijeron lo mismo que yo le había dicho, salvo la diferencia de las palabras. Utilizaron otras palabras pero que el resultado de ambas explicaciones era la misma. Esto ilustra algo que indiqué en varias ocasiones en el libro, las palabras y las descripciones de los videntes para con un tema en particular suelen ser distintas pero la esencia de la explicación, el concepto de la información converge en un punto.

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